Repercusiones
demográficas.
Las pérdidas humanas son las
mayores que una guerra ha
producido en la historia, muy
superiores a las de la Primera
Guerra Mundial. Se ha hecho
un cálculo global de unos 60
millones de muertos, donde
hay que destacar un
porcentaje muy alto de civiles.
Siendo Rusia el país con
mayores pérdidas
demográficas. En Alemania, la
gran cantidad de víctimas no
son consecuencia absoluta de
las operaciones militares y los
bombardeos, sino que a esto
hay que unir las
deportaciones y las persecuciones interiores. El cálculo de seis millones de judíos
exterminados por el régimen nazi es unánime entre los historiadores.
Repercusiones territoriales.
En la Europa Occidental los cambios
fronterizos son escasos. En el
Mediterráneo fueron más importantes,
Italia pierde territorios a favor de
Yugoslavia y Grecia; Rumanía dio
Besarabia a la URSS pero recuperó
Transilvania. Bulgaria perdió su
desembocadura en el Egeo. En el Este
Europeo la URSS incorpora zonas de
Polonia, los estados bálticos y buena
parte del territorio finlandés.
Alemania queda totalmente ocupada y
dividida en cuatro partes, que
administran norteamericanos,
ingleses, franceses y rusos;
posteriormente la diferencia de
modelos políticos va a profundizar la
división de las dos Alemanias.
Japón pierde su imperio y queda reducido a las islas, con un ejército de ocupación y el gobierno
de Mac Arthur, que dirige la administración con poderes casi ilimitados.
Todas estas cuestiones territoriales son debatidas en conferencias internacionales, Teherán,
Yalta y Postdam.
Repercusiones económicas.
Durante la guerra se creó un organismo, la UNRRA, que aliviaría las necesidades de la
población de las zonas conquistadas recientemente a Alemania, reintegraría prisioneros y
exiliados a sus hogares y organizaría la recuperación agrícola e industrial. Pero los destrozos
eran más grandes de lo que habían pensado, los bombardeos habían destrozado ciudades
enteras y los campos de cultivo habían quedado inservibles. El déficit de alimento era terrible. La red de comunicaciones había quedado destruida y la gasolina y el petróleo escaseaban. La
producción industrial no bélica había descendido en los países europeos, en relación con el
nivel prebélico. Sin la ayuda exterior la resurrección de Europa hubiera exigido muchos
sacrificios y tiempo.
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